El Premio Sájarov, lejos de unir a la oposición venezolana, dejó patente su división actual

El Premio Sájarov, lejos de unir a la oposición venezolana, dejó patente su división actual

Artículo en El Debate de Hoy/

ESCRITO POR YOLANDA VACCARO
Periodista y comunicadora. Corresponsal en Washington. Diario El Comercio de Perú. Investigadora en la Universidad de Georgetown. @yolandavaccaro

WASHINGTON (ESTADOS UNIDOS) | La oposición venezolana evidenció su división con motivo de la entrega del premio Sájarov a la Libertad de Conciencia. Tardaron meses en llegar a un acuerdo sobre quién debería recoger el galardón y todavía no saben cómo se gestionarán los 50.000 euros con los que está dotado.

La oposición al autoritario régimen de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, recientemente recogió, dividida, el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia que entrega cada año el Parlamento Europeo. Lo que debería ser un espaldarazo internacional para seguir luchando contra el autoritarismo del actual Gobierno venezolano, como si de un bumerán se tratase, se ha tornado en contra de la oposición al régimen de Maduro, evidenciando su fragmentación.

Y es que desde el anuncio del premio se ha sucedido un rosario de encontronazos y desavenencias entre los opositores a Maduro. Así, tras el citado anuncio, los miembros de la oposición venezolana tardaron mucho en reaccionar para determinar quién recogería el galardón en Estrasburgo. Mientras unos abogaban por la oposición permitida o tolerada por Maduro, otros se inclinaron por que el premio fuera recogido por los familiares de los presos políticos, los fallecidos (más de un centenar, sobre todo asesinados en manifestaciones contra el Gobierno) y los heridos que el régimen de Maduro mantiene y ha dejado en Venezuela. Finalmente, recogieron el premio Sájarov conjuntamente Antonio Ledezma, exalcalde de Caracas, que, tras huir del arresto domiciliario al que estaba sometido, vive ahora en España, y Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, el poder legislativo venezolano. Mientras Ledezma está en clara oposición al régimen, sobre Borges se especula que sería una especie de aliado en la sombra de Maduro, ya que ejerce una oposición blanda, por llamarla de alguna manera, en cierta forma legitimando el régimen heredero del chavismo. Periodistas en Estrasburgo han dado cuenta de la división que se notó entre ambos dirigentes en la ceremonia de la entrega de premios, así como en sus prolegómenos. No hay acuerdo ni siquiera en cómo se gestionarán los 50.000 euros con los que está dotado el premio. Ledezma, junto a familiares de presos políticos -entre los que se encuentra Leopoldo López-, opina que debe ir a un fondo de ayuda a las familias de estos presos políticos, pero Borges prefiere que se destine a una especie de cátedra sobre derechos humanos en una universidad de Venezuela, algo que, según sus críticos, demuestra una vez más su sintonía con el régimen, al que conviene eclipsar en lo posible cualquier comentario, debate o tema relacionado con los mencionados presos políticos venezolanos.

Y es que la fragmentación es lo que mejor define a la oposición venezolana, una división que dirige magistralmente el régimen de Maduro repartiendo “castigos” y pequeñas “recompensas” entre sus opositores, conocida aunque hábil estrategia para dividirlos. Así, por ejemplo, sin una explicación medianamente lógica y clara sobre los motivos de las diferencias (aunque nunca justificable), hay opositores en prisión, otros en arresto domiciliario y otros directamente ejercen la política con muchas cortapisas, es cierto, pero en libertad e incluso con cargos públicos, como es el caso del propio Borges. Así pues, no extraña que los grupos opositores, con el tiempo, lejos de unirse formen cada vez más grupos; en la actualidad, los partidos que forman la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) suman 18. En este marco, solo una parte de la MUD respaldó la creación de la Asamblea Constituyente, en julio pasado, algo frontalmente rechazado por otros partidos del bloque. En línea similar, mientras algunos de estos grupos denunciaron el referéndum revocatorio realizado en 2016, otras formaciones lo denostaron sin ambages.

De este modo, tampoco debe sorprender que el movimiento de Maduro haya ganado las elecciones regionales de octubre de 2017, así como las municipales del 10 de diciembre en la mayor parte de provincias, algo que se debe, entre otras cosas, a que algunos de los partidos más emblemáticos de la oposición decidieron no participar en estos comicios. Por si fuera poco, Maduro ha dicho que por esta falta de participación los castigará con no dejarlos presentarse en las elecciones generales que deben tener lugar en 2018. Algo que verdaderamente puede acarrear que el túnel en el que está metida Venezuela parezca cada vez más un callejón sin salida, a menos a corto y medio plazo, ya que, si no existe oposición medianamente activa, el chavismo-madurismo tendrá el camino de la perpetuación y el autoritarismo cada vez más despejado.

Mientras tanto, el pueblo sufre las consecuencias de una Venezuela secuestrada por Maduro y la facción gobernante del sector militar, que posee ya el control sobre el petróleo y casi todas las gobernadurías. Las cifras son elocuentes. Cuatro de cada cinco venezolanos ya viven en la pobreza, de acuerdo a los estándares de Naciones Unidas; desde el 2013, el PIB ha caído en un 35%, la inflación supera el 800% y no hay suficiente moneda en circulación para solventar las necesidades básicas.

El chavismo y Maduro también causan división en la Eurocámara

En este marco, la voz de la comunidad internacional es clave. Un aspecto que, asimismo, evidencia que el régimen chavista, encarnado hoy por Maduro, causa polémica y división allí por donde pasa. Como resultado de ello, la división en torno al premio Sájarov también contaminó a la Eurocámara. Los eurodiputados liberales fueron quienes propusieron la candidatura de la MUD y ganaron con el apoyo de conservadores y populares. Descontentos porque, al parecer, Maduro no les parece lo suficientemente autoritario y poco democrático, en la ceremonia de entrega del premio se ausentaron Los Verdes y algunos integrantes de la izquierda, entre ellos los cuatro eurodiputados de Izquierda Unida. Los cinco eurodiputados de Podemos, muy en la línea podemita de ponerse de costado en temas elementales de derechos humanos y democracia, estuvieron presentes en la ceremonia pero permanecieron sentados y sin aplaudir.

ESCRITO POR YOLANDA VACCARO
Periodista y comunicadora. Corresponsal en Washington. Diario El Comercio de Perú. Investigadora en la Universidad de Georgetown. @yolandavaccaro

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