Yolanda Vaccaro con Mario Vargas Llosa

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Artículo en El Comercio por la presentación de “El héroe discreto”

Yolanda Vaccaro y el Premio Nobel Mario Vargas Llosa en la Casa de América de Madrid durante la presentación de “El héroe discreto”.
Aquí tomándole fotos en primera fila:
En El Mundo

http://elcomercio.peruquiosco.pe/m/escape/20130912/3/?ref=qdn

Entrevista a Mario Vargas Llosa en 2010

Entrevista a Mario Vargas Llosa en 2008

Entrevista Vargas Llosa Premio Don Quijote

JUEVES 12 DE SETIEMBRE DEL 2013

POR: YOLANDA VACCARO CORRESPONSAL

Mario Vargas Llosa lanza otra novela

La Casa de América de Madrid fue escenario de la presentación de “El héroe discreto”, novela de nuestro premio Nobel.

MADRID. No es falsa modestia. Mario Vargas Llosa no exagera cuando dice que se siente “tan inseguro” cuando escribe una historia ahora como cuando empezó. “Y quizá más”, apostilla. Esas fueron algunas de las palabras que pronunció ayer en la Casa de América de Madrid al presentar “El héroe discreto” (Alfaguara), su primera novela tras “El sueño del celta”, la obra cuyo lanzamiento coincidió con la época en la que le dieron el Premio Nobel de Literatura.

Vargas Llosa no exagera cuando afirma que le cuesta un “enorme trabajo” escribir. Y es que, perfeccionista como es, seguramente pocas veces queda totalmente satisfecho con su obra.

Con este marco de sencillez, esta vez nuestro Nobel nos presenta una obra entrañable, una tragicomedia al más puro estilo de sus primeras obras ambientadas en el Perú, en su querida Piura, en esa Lima que siempre le resulta agridulce, en esos ambientes literarios que lo encumbraron.

“El hombre discreto” narra la historia paralela de dos personajes: el ordenado y entrañable Felícito Yanaqué, un pequeño emprendedor dueño de una empresa de transportes en Piura, e Ismael Carrera, un exitoso empresario dueño de una aseguradora en Lima. El primero alardea de que no pagará las extorsiones que le reclaman unos mafiosos por ética y por principios. El segundo urde una venganza contra sus dos hijos holgazanes que trataron de matarlo.

Varios de los personajes presentes en este libro reviven a partir de historias pasadas del mundo vargasllosiano: el sargento Lituma (“Lituma en los Andes”) y don Rigoberto (“Elogio de la madrastra”). “Me pasa una cosa curiosa con mis propios personajes. Algunos no desaparecen con las historias, ellos quedan en la memoria”, indicó.

Así, ante una pregunta de El Comercio, Vargas Llosa indicó que los personajes, aunque están basados en algunos trazos de realidad, son completamente inventados. Y señaló, eso sí, que esta vez reflejan el Perú de los emprendedores, el Perú positivo de gente como los empresarios Añaños y tantos otros que a base de esfuerzo han salido adelante de forma exitosa.

El escenario de la novela, pues, es el de un Perú próspero que le da la vuelta a la situación descrita en “Conversación en La Catedral”, como evocando una nueva pregunta: ¿cuándo se arregló el Perú? El optimismo, lógicamente, se matiza con el lúgubre encanto de la naturaleza humana que tan apabullantemente describe Vargas Llosa.

“ME HAN PROHIBIDO HABLAR DE POLÍTICA”
Por supuesto, no faltaron las preguntas sobre actualidad y política. Vargas Llosa confesó que su esposa, Patricia Llosa (presente en el acto) y su editora, Pilar Reyes (quien lo presentó), le habían “prohibido hablar de política”. Pero dijo que intentaría responder con giros literarios.

Preguntado sobre las ansias secesionistas por parte de Cataluña, respondió que ha combatido siempre el nacionalismo, una ideología que, recordó, ha causado “millones y millones de víctimas” en la historia. Recordando a Karl Popper manifestó que “salir de la tribu es el comienzo del progreso, de la civilización, la democracia”. El nacionalismo, apuntó, es “el regreso a la tribu del que hablaba Karl Popper, esa abdicación de la responsabilidad, de la obligación de tener que vivir uno su propia vida y decidir en función de sus propias convicciones”.

Ante una pregunta sobre corrupción, expresó que este es el “mayor problema de las sociedades modernas”. “Las sociedades tienen las clases políticas que se merecen”, recalcó el ganador del nobel.

PENSAR EN LA VEJEZ
A Vargas Llosa siempre se le pregunta sobre lo divino y sobre lo humano. Esta vez no fue la excepción. Preguntado sobre cómo afronta y cómo ve la vejez, respondió: “Veo la vejez con cierta preocupación… Creo que lo importante es vivir como si uno fuera inmortal. Para mí escribir anula completamente la preocupación por lo que puede ser la extinción, el final”, añadió.

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