YOLANDA VACCARO ENTREVISTA A SANTIAGO RONCAGLIOLO POR SU NOVELA “TAN CERCA DE LA VIDA”

Entrevista en El Comercio

http://elcomercio.pe/impresa/pdf/1284181200/ECCU110910c15/

http://elcomercio.pe/impresa/notas/jugando-dios/20100911/637340

ENTREVISTA. Santiago Roncagliolo
Jugando a ser Dios

EL ESCRITOR PERUANO RADICADO EN ESPAÑA PRESENTA “TAN CERCA DE LA VIDA”, HISTORIA QUE SE DESARROLLA EN LA CIUDAD DE TOKIO. EL ESCRITOR DIO ALGUNAS LUCES SOBRE ESTE NUEVO TRABAJO

Por: Yolanda Vaccaro Corresponsal
Sábado 11 de Setiembre del 2010

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Foto: Yolanda Vaccaro

Este libro se parece poco al resto de tus novelas…
Sí, lo que me gusta es cada vez tratar de sorprenderme y sorprender a la gente que me lee. No quiero hacer cuarenta veces el mismo libro. Más bien trato de que cada libro sea un viaje distinto a un lugar distinto con un estilo distinto, que nunca sientas en mis libros que esto ya lo habías leído. Esa es la idea. Picasso, David Bowie, Stanley Kubrick siempre estaban tratando de renovarse, de hacer algo completamente distinto, no sé por qué en literatura no pasa tanto. La gente espera que seas más igual. Pero a mí justamente lo que me fascina es sorprenderme, viajar y probar cosas nuevas.

¿Para hacer el libro estuviste mucho tiempo en Japón?
Sí. Hay una unidad en mi trabajo: los personajes son exageraciones de mi vida, y Max es un hombre solo en un hotel tratando de buscar contacto con alguien allá afuera. En Japón todo el mundo es tan extraño que te sientes más solo y quería retratar esa soledad de Max parado en un mundo que no entiende.

¿Es una historia de amor?
El amor es muy difícil, es un concepto abstracto. El sexo, en cambio, son cosas que ocurren. Puedes narrar escenas de sexo porque es lo que hace concreto el amor. Pero a la vez el amor es esa parte del sexo que no te ofrecen en el porno shop, que va más allá de lo que se puede comprar. Max trata de buscar sexo porque es lo único que encuentra para paliar su soledad, pero el sexo es algo que puede conseguir en el mercado sexual de Tokio mientras que el amor es precisamente lo que no puede conseguir en el mercado. Creo que es una historia de amor. También es un thriller [otra forma de unidad]. Creo que ambas cosas van juntas porque el amor también es un misterio.

Max descubre cosas sobre su pasado que cambian su vida…
Creo que él debería tratar de evitar saber las cosas que va a descubrir. Pero a veces uno es así. Desde el principio él sabe que algo terrible está pasando, que algo en su memoria no está funcionando y que está tratando de ocultar algo, e insiste en descubrirlo. Pero a veces querer conocer la verdad sobre nosotros mismos es honesto, pero no nos hace más felices. Creo que el libro habla de emociones que todos tenemos, la idea de que la vida es un teatro y que nos comportamos eficientemente, pero no sabemos qué piensan los demás en realidad o qué sienten, eso es algo que a mí me tortura constantemente.

En “Tan cerca de la vida” hablas de inteligencia artificial y de los límites que se pueden estar cruzando. ¿Es una denuncia?
No lo sé. La aspiración de la ciencia ha sido ser Dios. La ciencia le ha ido mordiendo terreno a Dios, las cosas que antes se le atribuían a Dios ahora las hace el hombre, como volar o decidir quién nace o quién no nace. La aspiración máxima desde la Edad Media ha sido ser Dios, crear vida o lo más cercano a ella. Y cuando escribes novelas lo haces porque la realidad está mal escrita, los diálogos son torpes, las historias son erráticas, no tienen sentido, no llevan a ninguna parte. Ser un novelista es aspirar a ser Dios, a corregir la obra de ese guionista que ha hecho las cosas tan mal.

EL LIBRO
Amor e inteligencia artificial
La nueva novela de Santiago Roncagliolo transcurre en Tokio. Una ciudad laberíntica, con edificios que llenan el horizonte, donde las personas y los robots se van confundiendo. Y donde el idioma, para aquel que no lo conoce, es un enorme signo de interrogación. Ahí llega Max, un solitario empleado de la empresa Géminis, una enorme corporación que se dedica a la construcción de robots y a la inteligencia artificial. El protagonista debe asistir a una convención sobre la materia.

En ella, Max conoce a una enigmática camarera, Mai. Max encuentra un pequeño refugio para su soledad en esa mujer, que, a pesar de ser muda, es la única persona con la que él se puede comunicar. Sobre todo a través del sexo. Poco a poco, irá entrando en un entorno en el que la realidad se va volviendo más difusa, sobre todo debido al recelo que genera en sus compañeros y a la compleja comunicación con su esposa. Y los recuerdos de un accidente que sufrió hace poco comienzan a hacerlo descubrir cosas de él mismo que quizá debieron permanecer ocultas. Thriller y ciencia ficción se unen en la nueva obra del escritor peruano.

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