Yolanda Vaccaro: A un año del accidente de Spanair en Barajas y la tragedia del AF 447

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ESPECIAL. FIBRA DE CARBONO Y MÁS

La tragedia vino del cielo
Hace un año ocurrió el accidente de Barajas (España) en el que murieron 154 personas. Este y otros hechos obligan a replantear el material que se usa en la fabricación de aviones

Por: Yolanda Vaccaro Corresponsal

MADRID. El jueves se cumple un año del accidente del avión de la línea aérea Spanair ocurrido en el aeropuerto madrileño de Barajas. El suceso dejó 154 muertos y un mar de dudas. El aparato realizó un intento prácticamente fallido de despegue y empezó a arder sin que hasta el momento haya una explicación contundente al respecto.

Recientemente se publicó el informe provisional de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil sobre el siniestro. Se resalta que el aparato intentó el despegue sin extender los flaps, unos dispositivos que se encuentran en las alas y que permiten, al ser desplegados, aumentar la sustentación del avión. Lo que no se sabe hasta ahora es por qué se permitió que esto ocurriera. No se sabe si fue un error humano, una falla técnica o ambos ingredientes combinados en un coctel mortal.

Asimismo, en el último año por lo menos 649 personas han perdido la vida solo en cuatro accidentes de avión. Sin duda, el accidente del vuelo de Air France 447 (AF447) del 1 de junio pasado, que pretendía unir Río de Janeiro con París, ha sido una de las catástrofes más demoledoras, sorprendentes e incomprensibles de la historia de la aviación comercial. La aeronave desapareció de los radares en medio del océano. Luego se supo que se había precipitado al mar a unos 1.500 kilómetros de las costas brasileñas. Murieron 228 personas. No hubo sobrevivientes.

Fallas humanas y técnicas se hallan en el origen de las tragedias. Pero lo último que se apunta son dudas que ponen en tela de juicio el elemento básico sobre el que se desarrolla la construcción de buena parte de los aviones de última generación, la fibra de carbono, material con el que estaba fabricado el avión del AF447.

EN EL PUNTO DE MIRA
El plástico reforzado de fibra de carbono es un material compuesto que combina las propiedades del plástico, la cerámica y el metal, según detalló un reciente artículo de la BBC. En los últimos años los fabricantes de aviones están utilizando cada vez más componentes de fibra de carbono en lugar de metal.

Los diseñadores destacan que la fibra de carbono permite construir aviones mucho más ligeros que el metal de modo que cada aeronave puede transportar a muchos más pasajeros sin necesidad de aumentar la cantidad de combustible. Por eso ahora se producen aviones con timones y estabilizadores de cola hechos de fibras de carbono, precisamente como el avión del fatídico vuelo AF447, un Airbus A330. La pregunta es inevitable: ¿se está anteponiendo peligrosamente el beneficio económico frente a la seguridad?

La revista “New Scientist” señaló recientemente que los sistemas de inspección de la fibra de carbono “son limitados” y todavía se analiza cómo estudiarlos y probarlos para saber qué les pasa cuando llegan al límite de su carga pero no alcanzan a romperse. En cualquier caso, señala la publicación, está claro que se plantean serias dudas sobre la seguridad de los componentes de fibra de carbono en su relación con su resistencia frente a turbulencias. El vuelo AF447 iba lleno y se precipitó al mar en medio de fuertes tormentas. El avión estuvo sometido a unas turbulencias mucho más fuertes que las habituales, lo que, unido a la utilización de la fibra de carbono en la fabricación de la aeronave, podría explicar la tragedia, según los expertos.

“New Scientist” recuerda que en el 2001 un Airbus A300 despegó de Nueva York en medio de una fuerte turbulencia creada por el avión que le precedió. Para tratar de controlar la aeronave, el piloto movió el timón de un lado a otro creando una fuerza que partió el timón de fibra de carbono. El avión se estrelló y se llevó las vidas de 265 personas.

Sin embargo, todas las incógnitas están abiertas, pues no se han localizado las cajas negras del avión, a lo que se añade que solo se ha encontrado un 5% de la nave. Así, también se apunta a un posible problema con los sensores para medir la velocidad del avión que ya habían generado incidentes. De hecho, Airbus había emitido en el 2007 una recomendación para la sustitución de esos sensores, fabricados por Thales, por otros de la marca Goodrich. Tras el accidente del vuelo AF447 Air France aceleró la sustitución de esos sensores, que ya han sido totalmente reemplazados en su flota. Los problemas con los sensores eran conocidos desde mucho antes del accidente, por lo que la Asociación de Familiares de Víctimas Francesas ha subrayado que la medida, obviamente, “llega tarde”.

En España, el informe provisional sobre el siniestro de Spanair del 20 de agosto del 2008, además de apuntar a los supuestos fallos en los llamados flaps, señala que se ha detectado que la computadora de guiado digital presentaba “problemas de fiabilidad en los parámetros de vuelo”, lo que pudo impedir que funcionara la alarma. El avión, que iba a volar de Madrid a Gran Canaria, tuvo que suspender su primer despegue porque los pilotos encontraron un excesivo calentamiento de la sonda de temperatura. Luego el avión se elevó unos 12 metros del suelo, pero descendió bruscamente, impactando en el suelo. El avión se fragmentó y buena parte de su estructura ardió en llamas. Solo 19 de sus 173 ocupantes sobrevivieron.

Un año ha pasado desde el siniestro de Barajas y aún no hay respuestas concluyentes sobre lo que falló, a pesar de que el avión y toda su carga, incluidas las cajas negras, han podido ser analizados. Apenas dos meses y medio han transcurrido desde el accidente del vuelo de AF447 y, en este caso, las incógnitas son aun mayores ante la falta de pruebas.

Pase lo que pase con las investigaciones en un mundo globalizado e interconectado, con empresas transnacionales y un turismo totalmente internacionalizado, seguiremos volando a despecho de las dudas.

EN CIFRAS
140.000
Euros por fallecimiento o secuelas graves es lo que pagan las líneas aéreas en caso de siniestros.

15
Millones de euros es la cifra estimada necesaria para continuar con la búsqueda de las cajas negras del avión de Air France siniestrado.