Yolanda Vaccaro: China se amista con Europa

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ANÁLISIS. EL VIAJE DE LA CONFIANZA

China se amista con Europa
En tiempos de crisis, las buenas relaciones geopolíticas se vuelven indispensables. Así parecen haberlo entendido los chinos y los europeos al dejar atrás algunas rencillas

YOLANDA VACCARO

Por: Corresponsales *

BEIJING/BRUSELAS/MADRID. El llamado “viaje de la confianza” del primer ministro chino, Wen Jiabao, por cinco países europeos adquirió en su última escala notoriedad global, cuando un estudiante alemán de 27 años le lanzó una zapatilla durante la conferencia que impartía en la Universidad de Cambridge, en Londres.

No fue un incidente solitario aunque sí el más mediático de todos los que encaró el dignatario chino en su gira por Suiza, Alemania, la sede de la Unión Europea en Bruselas, España y Reino Unido. Con una fuerte tradición de protestas contra el régimen chino, en Londres la visita estuvo marcada por una serie de manifestaciones que condenaban la política de derechos humanos de China y la situación del Tíbet.

El primer ministro británico, Gordon Brown, no pudo dejar de lado el tema aunque se limitó a pedir diálogo para solucionar los “asuntos esenciales del Tíbet”, después de la entrevista con su homólogo chino. Wen, que también asistió a la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, optó por destacar el papel de China en la búsqueda de una salida a la crisis económica internacional.

“La crisis financiera internacional demuestra completamente que no puede funcionar una economía de mercado que no tenga ninguna regulación”, dijo Wen. “Debemos lograr un equilibrio entre la innovación financiera y la regulación, entre el sector financiero y la economía real y entre los ahorros y el consumo”, añadió.

Previamente, la cancillería china había bautizado esta gira como “el viaje de la confianza”. Con un alto contenido económico, la gira tuvo como principal objetivo impulsar las relaciones entre esta nación asiática que parece un continente y los países europeos que actúan en bloque. Sin embargo, China excluyó a Francia “y todos sabemos por qué”, subrayó Wen. “Miré el mapa de Europa en el avión. Viajé alrededor de Francia”, respondió el primer ministro chino a periodistas hongkoneses.

A fines del año pasado, el Gobierno Chino canceló la cumbre entre su país y la Unión Europea —prevista para el 1 de diciembre en Francia— como una acción de protesta contra la decisión del presidente galo, Nicolas Sarkozy, de reunirse con el Dalai Lama. Sarkozy, que por entonces ocupaba la presidencia rotativa de la UE, tuvo una política de respaldo a la causa del Tíbet, lo cual China interpretó como una intromisión en sus asuntos internos.

CORAZÓN DE LA UE
En Bruselas, la visita de Wen Jiabao a Europa se percibió como la gira de una reconciliación impuesta por el pragmatismo. La escaramuza entre la Unión Europea y China a propósito de la situación del Tíbet (que llevó al Gobierno Chino a cancelar una cumbre con los europeos en diciembre) se dio por zanjada.

En tiempos de crisis económica galopante y con expedientes urgentes amontonados sobre la mesa, Bruselas dejó para el futuro sus cuestionamientos sobre el respeto de los derechos humanos (en contra del deseo de un importante sector de la opinión pública) y Beijing acabó de tragarse la insolencia de Nicolas Sarkozy (entonces presidente de la UE) de invitar al Dalai Lama.

La gira del pragmatismo no pudo terminar mejor: El presidente de la Comisión Europea (CE), José Durao Barroso, y Wen Jiabao anunciaron la reprogramación de la fallida cumbre para abril de este año, firmaron nueve convenios de cooperación (entre ellos uno destinado a fortalecer la lucha contra la piratería) y discutieron posibles vías para enfrentar la crisis financiera.

En las calles, al margen de una manifestación de activistas de derechos humanos que tuvo lugar al lado del edificio de la CE, la presencia de Wen Jiabao pasó totalmente desapercibida. Al ciudadano común y corriente el líder chino todavía le parece uno más del montón y no el representante de un país llamado a desbancar a Europa del podio de las potencias económicas.

Antes de la gira de Wen, la presidencia checa de la UE, que permanecerá hasta el 30 de junio frente al bloque, garantizó a las autoridades chinas que “no cometería los mismos errores que Sarkozy, ni enturbiaría las relaciones entre la UE y China”. Más aun, el embajador de la República Checa en Beijing, Vitezslav Grepi, aseguró que “ningún miembro de su gobierno se reuniría con el Dalai Lama durante los seis meses que su país ocupe la presidencia rotativa del bloque”.

ESPAÑA SE APUNTA
La visita a España de Wen Jiabao ha pasado casi de puntillas en lo que a repercusión en la opinión pública se refiere. Y eso a pesar de que desde agosto del año pasado la Audiencia Nacional española investiga una denuncia contra China por la represión en el Tíbet.

Eso sí, Wen Jiabao fue recibido al pie del avión por el rey Juan Carlos y por el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Una clara evidencia de que el Estado Español no es ajeno a la conciencia generalizada en Occidente de lo vital que resulta llevarse bien con el gigante asiático.

Durante su breve estancia en Madrid, el dirigente chino y Rodríguez Zapatero firmaron una docena de acuerdos favorables para empresas españolas con intereses en China como Telefónica o el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria. Rodríguez Zapatero precisó que se pretende ampliar la inversión recíproca e incentivar el estudio del castellano en China.

Como una mención a los derechos humanos resultaba inevitable, en una declaración conjunta el tema se cita señalando que ambos países se comprometen a “seguir impulsando el diálogo” entre China y la Unión Europea en materia de igualdad y respeto mutuo.

Para la prensa china, la gira europea de Wen fue “fructífera”. Los medios oficialistas anunciaron la firma de 38 acuerdos valorizados en US$2.200 millones pero en un primer momento omitieron los detalles sobre el incidente de la zapatilla. Días después, ante la presión de la blogósfera china que ya había difundido los pormenores, calificó el incidente como “deplorable”.

Beijing defiende su moneda
Wen Jiabao rechazó las acusaciones de que China está manipulando el tipo de cambio y prometió mantener el yuan “en un nivel razonable y equilibrado”. “Con más de tres años de reforma, el Renminbí (o yuan) se ha apreciado 21% en términos reales frente al dólar y 12% frente al euro”, argumentó.

Pero Wen no llegó a confirmar los detalles de la conversación telefónica que sostuvieron Barack Obama y el presidente chino, Hu Jintao. Según la prensa estadounidense, Obama le aseguró a su homólogo chino que “la nueva administración no adoptará una posición de enfrentamiento en el tema de la moneda”.

Patricia Castro / Erik Struyf / Yolanda Vaccaro

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