Yolanda Vaccaro: El secuestro del Alakrana. Secuestros en el Índico

http://elcomercio.pe/impresa/notas/secuestros-indico/20091122/372112
INFORME. ¿PAGAR O NO PAGAR?

Secuestros en el Índico
Por: Yolanda Vaccaro Corresponsal

MADRID. “Habría que exigirles responsabilidades a los pescadores del Alakrana. Es vergonzoso este gobierno, que defiende a los indefendibles y tiene machacados a los ciudadanos que estamos ahogados de pagar tantos impuestos”. Este es uno de los comentarios que, en línea similar, han dejado miles de personas en las webs de los medios de comunicación que esta semana dieron cuenta de la liberación del pesquero español Alakrana.

El barco fue secuestrado por piratas somalíes hacía 47 días hasta que, el pasado martes, se logró su liberación, así como la de sus 36 ocupantes. Los medios afirman que se pagaron cuatro millones de euros como rescate, según versión de los propios bucaneros. El Gobierno ni confirma ni desmiente y pide “prudencia” al respecto.

En España hay alivio por la libertad de los secuestrados. Pero también indignación por el pago de un botín que servirá para que los piratas compren más armamento y se preparen mejor para próximos secuestros.

Miles de personas en todo el mundo viven de la pesca. Exprimidas las zonas de pesca de sus países, acuden a zonas como las de las costas de Somalia. Pero al paso al que vamos, habría que preguntarse si valen la pena el esfuerzo, la inversión y, sobre todo, el riesgo para las vidas de los propios pescadores.

PREGUNTAS Y CRÍTICAS
El Alakrana pescaba en el Índico, el lugar en el que durante el 2009 diversos clanes somalíes han perpetrado nada menos que medio centenar de secuestros de barcos pesqueros de diferentes países.

La prensa difundió que el día de la liberación una avioneta española dejó caer en el barco un fardo con el rescate que los secuestradores se repartieron a bordo, antes de irse. La ministra de Defensa, Carmen Chacón, indicó que todo se había hecho “en el marco de la legalidad”. “Como país, España no ha pagado”, afirmó el ministro de Justicia, Francisco Caamaño. La empresa propietaria del pesquero no tenía ni remotamente cuatro millones de dólares. La deducción es que el gobierno habría facilitado el dinero a la empresa en forma de subvención o donación.

Las preguntas y críticas que se han contado por miles esta semana giran básicamente en torno a las siguientes cuestiones: ¿Es lícito y recomendable pagar rescates millonarios a piratas que continuarán armándose hasta los dientes para seguir secuestrando? ¿Se promueve así el secuestro? ¿Por qué los impuestos de todos deben servir para pagar rescates de empresas privadas como lo es la propietaria del Alakrana? ¿Es verdad que el susodicho barco no llevaba la bandera española, sino la vasca —Ikurriña— y, si es así, no resulta grotesco que el país del que estas personas reniegan sea el que gestione y pague su liberación?

Sobre todo, son muchos los que no entienden por qué los pescadores españoles siguen trabajando en aquella zona cuando no es la primera vez que secuestran allí navíos pesqueros hispanos y se deben pagar rescates millonarios. En abril del 2008, fue plagiado en la zona el barco Playa de Bakio; seis días más tarde el pesquero español fue liberado a cambio de un millón de dólares.

Pero parece que no hacen mella en los pescadores ni el miedo ni el peso de los millones. El capitán del Alakrana dijo que seguirán trabajando en las aguas del Índico porque “no queda otra, es el pan de cada día”. A este paso el kilo de pescado puede salir más caro que el de oro.

En cualquier caso se trata de una crisis que afecta varios países cuyos barcos salen de faena en las aguas del Índico. Países que han constituido la llamada operación Atalanta para proteger a sus pesqueros con fuerzas de intervención.

Los piratas somalíes tienen secuestrados actualmente 11 barcos con unos 300 tripulantes. Australia, Canadá, China, Dinamarca, España, EE.UU., Rusia, Holanda, Francia, India, Reino Unido, Corea del Sur, Irán, Turquía, la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) son los países y bloques implicados. Otra pregunta flota en el ambiente: ¿El pago de rescates no desvirtúa todo el sistema?

LA ALTERNATIVA: INTERVENIR
El uso de la fuerza tampoco parece una opción merecedora del aplauso general. El pasado abril, también frente a las costas de Somalia, fue secuestrado el velero francés Ponant, con 30 tripulantes. La Armada Francesa lo liberó una semana después sin incidentes. Diferente fue el desenlace del plagio del yate —también francés— Tanit, en el que viajaban un niño de 3 años, sus padres y dos amigos de estos. La Armada Francesa igualmente intervino, pero en la refriega murieron tres personas: dos piratas y el patrón del barco.

También en abril piratas somalíes secuestraron un barco mercante danés con bandera de EE.UU. y 20 tripulantes, todos estadounidenses. Las tropas de EE.UU. liberaron a Richard Phillips, capitán del barco y único rehén que permanecía en poder de los bucaneros. Murieron tres piratas.

EL DATO
Propuesta española
El Gobierno Español ha propuesto liderar el entrenamiento de unos 2.000 agentes somalíes que vigilen la costa de ese país y luchen contra la docena de clanes piratas.

LAS CIFRAS
24 millones de euros han obtenido los piratas del Índico en concepto de rescates de barcos en los últimos dos años, según datos de la ONU. Se cree que buena parte van a parar a lujosos bufetes de abogados en Londres que fungen de intermediarios.

70 barcos fueron plagiados en el 2008 en la zona. 50 han sido secuestrados —con 500 personas abordo- en lo que va del 2009. De ellos, 39 ya han sido liberados.

23.000 barcos de 24 países transitan por las aguas del Índico.

240 ataques contra barcos tuvieron lugar en todo el mundo entre enero y junio de este año. 130 de ellos se produjeron en aguas de Somalia.

20 navíos y aviones servidos por 1.800 militares forman la “Operación Atalanta”.

8 bodas se han celebrado esta semana en Haradhere, la población costera somalí donde viven los piratas que secuestraron el Alakrana. Los novios son algunos de los piratas que se hicieron con el suculento botín.

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