Yolanda Vaccaro en El Mundo: La enfermedad de Hugo Chávez y sus repercusiones en Latinoamérica

Artículo en El Mundo sobre Hugo Chávez

Nuestra América 2.0
Venezuela y Latinoamérica tras el anuncio de la enfermedad de Hugo Chávez
01JUL 2011 16:22
El caudillismo sigue marcando el estilo de la política de gran parte de los países latinoamericanos. Y el mejor exponente de ello es el presidente venezolano, Hugo Chávez, heredero absoluto del protagonismo que durante décadas ha ocupado Fidel Castro en la región. Nadie duda de que en los últimos años pocas cosas se comprenden no solo en Venezuela- eso está por descontado- sino también en Sudamérica y países como Nicaragua y Honduras sin la influencia del mandatario venezolano. Por eso su anuncio de que ha sido operado de un tumor cancerígeno en La Habana desata todo tipo de especulaciones y perspectivas en torno al futuro venezolano y a la evolución de una serie de alianzas y modos de gobernar que Chávez ha instigado de forma directa o indirecta en Latinoamérica.

Aunque siempre cabe la posibilidad de que también en eso Chávez trate de emular a su admirado Fidel Castro y siga siendo el hombre fuerte del régimen de su país desde un hospital, ya se han desatado las visiones sobre lo que podría ocurrir en Venezuela y en Latinoamérica en el caso de que el presidente bolivariano se aparte del poder.

PROBABLES SUCESORES

En 1998 Chávez ganó por primera vez unas elecciones generales en Venezuela. Desde entonces su poder en Caracas no ha hecho más que crecer. Sus adversarios lo critican por sus formas autoritarias. Pero sería no solo injusto sino también absurdo no reconocer que Chávez cuenta con un ingente apoyo en su país, sobre todo entre las clases menos favorecidas por el desarrollo. Cómo lo ha logrado es otro tema que por supuesto merece un análisis a fondo que sin duda pondría sobre el tapete sus polémicas maniobras políticas, su excesiva tendencia al asistencialismo y al clientelismo así como su condenable abuso del poder en contra de sectores vitales para la democracia como los medios de comunicación. Pero lo cierto es que en Venezuela hasta ahora resultaba poco creíble realizar análisis sin considerar el peso y las decisiones del presidente bolivariano. A partir de su anuncio de que tiene cáncer, realizado desde La Habana y con gesto verdaderamente compungido, cambia radicalmente la orientación de cualquier comentario. Hugo Chávez gobierna ya desde hace un mes desde Cuba aunque tras su anuncio es algo difícil pensar que gobierna solo o prácticamente sin compañía, como ha ocurrido durante los últimos trece años. Si hasta antes de su anuncio la petición más repetida desde los sectores críticos era que delegara el gobierno de forma temporal, hasta su recuperación, en el vicepresidente Elías Jaua, las luces del panorama tras el anuncio se vuelcan sobre los probables sucesores del presidente.

En este contexto en primer lugar se habla del propio Jaua, uno de los más cercanos colaboradores de Chávez bajo cuyo gobierno ha dirigido los ministerios de Economía Popular, de Agricultura, y de la Secretaría de la Presidencia. En segundo lugar las miradas se posan sobre Nicolás Maduro, el hombre del gobierno venezolano más conocido en el extranjero después de Chávez en su calidad de ministro de Relaciones Exteriores y, por supuesto, de hombre de confianza del presidente. Por motivos obvios, la persona que maneja los principales recursos del país como máximo dirigente de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), Rafael Ramírez, se sitúa también en las primeras posiciones de la lista de probables sucesores. Por supuesto no faltan en las apuestas algunos familiares del mandatario, destacando en este marco su hermano y mentor político, Adán Chávez, gobernador del Estado de Barinas, y su hija María Gabriela, primera dama.

EN CLAVE CONTINENTAL

A nivel regional está claro que Chávez es el gran gestor político y financiero de entidades netamente bolivarianas y que muchas veces han despertado preocupación en los sectores inconformes con la senda política de Chávez y el chavismo.

En este plano es imposible no empezar hablando de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), grupo formado por Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Dominica, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda. Resulta muy difícil imaginar la existencia de la ALBA -al menos tal como la conocemos y con el significado que encierra- sin el impulso personal de Chávez.

Peor incluso se puede vislumbrar el futuro de la Organización de Estados Latinoamericanos y del Caribe (OELC), entidad que iba a ponerse en marcha precisamente estos días en Caracas y que, en resumidas cuentas, pretendía ser una OEA sin Estados Unidos ni Canadá.

Por contraposición otros dos ejes de integración que generan menos recelos y que incluso reciben el beneplácito de los sectores críticos con el chavismo podrían verse favorecidos en el caso de que el presidente Chávez dejara el poder en Venezuela. Se trata de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

De UNASUR forman parte no sólo los países de la ALBA sino también Estados considerados al margen de la influencia bolivariana como Brasil, Colombia y Chile. En el seno de UNASUR ha contado el liderazgo de Brasil en manos de Lula da Silva y se espera que Dilma Rousseff tome el testigo. Por su parte la CAN, que justamente sufrió los embates de las iras del presidente Chávez, que retiró a Venezuela de la organización –en protesta por la política de Bogotá y de Lima de negociar tratados de libre comercio con Estado Unidos y la Unión Europea- y que motivó la amenaza de abandono por parte de Bolivia, podría ser mirada con otros ojos por un renovado gobernante venezolano.

Yolanda Vaccaro Alexander
Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, es Corresponsal en España del Diario El Comercio de Perú. Participa en programas sobre Latinoamérica en medios de comunicación y universidades. Asimismo imparte conferencias en entidades como el Banco Mundial. Colabora en foros de debate y reflexión en el ámbito de las relaciones internacionales entre los que se encuentra Safe Democracy.

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