Yolanda Vaccaro: Odyssey, Nuestra Señora de la Mercedes y los tesoros submarinos

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ESPAÑA: ORO EN EL FONDO DEL MAR
Odyssey y los tesoros submarinos

La disputa judicial continúa en los tribunales de EE.UU.

Por: Yolanda Vaccaro Corresponsal
Domingo 2 de Octubre del 2011
La semana pasada, el Undécimo Tribunal de la Corte de Atlanta, en Estados Unidos, determinó que la empresa Odyssey Marine Exploration (OME) debe devolver a España el tesoro hallado en un barco construido en el siglo XVIII que la empresa reflotó de las aguas de las costas portuguesas en el 2007.

Se trata del buque Nuestra Señora de las Mercedes que, en 1804, fue torpedeado por la Armada inglesa, lo que ocasionó la muerte de toda la tripulación y el hundimiento, en el fondo del mar, de 500 mil monedas de oro y plata acuñadas en Lima en 1796 con metales extraídos de las minas de Potosí (17 toneladas), con la efigie del monarca español Carlos IV. El barco había partido del Callao y tenía a Cádiz como destino.

Tras la difusión del fallo judicial, Odyssey anunció que apelará y pretende llegar al Tribunal Supremo de EE.UU. También hará lo propio con el reciente hallazgo en el fondo marino –a unos 400 kilómetros de la costa irlandesa– del carguero británico SS Gairsoppa, que llevaría unas 200 toneladas de plata. La empresa no quiere precedentes negativos, aunque todo indica que el tesoro de Nuestra Señora de las Mercedes llegará a España en breve.

La carga se encuentra bajo custodia de la empresa estadounidense en una bóveda de seguridad ubicada en un lugar secreto de Florida.

TECNOLOGÍA ÚNICA
El fallo judicial sobre el navío Nuestra Señora de las Mercedes preocupa a Odyssey por el precedente que, sin duda, sentará. Solo el 1% de los casos presentados es tomado en consideración por el Tribunal Supremo de EE.UU. y los expertos creen que este caso no forma parte de ese porcentaje.

Sin embargo, OME cuenta con otros alicientes. La empresa, con sede en Tampa (Florida), fue fundada y es presidida por Greg Stemm con el objetivo principal de rastrear barcos hundidos en los fondos marinos para comercializar los tesoros que, eventualmente, se hallen. Para ello, cuenta con la última tecnología de ultrasonido.

Entre sus descubrimientos, figura el del buque estadounidense SS Republic, hundido por un huracán frente a las costas de Georgia en 1865. En el 2003, se recuperaron de este navío más de 50.000 monedas y 14.000 artefactos a 518 metros de profundidad, que reportaron grandes beneficios a Odyssey.

RELACIONES INTERNACIONALES
Calificada de ‘cazatesoros’ por sus detractores, Odyssey tiene acuerdos con algunos gobiernos, como el Reino Unido, que le permitirá quedarse con el 80% del tesoro del barco SS Gairsoppa.

Hasta la fecha, la empresa ha gozado de prestigio en Estados Unidos. Incluso, se dice que destacados políticos y empresarios estadounidenses poseen un importante monto de sus acciones.

Sin embargo, este caso ha dañado la imagen y proyección de la empresa. De hecho, el Gobierno Estadounidense ha manifestado su apoyo a la postura española. Y es que, en España, prevalecen las leyes de protección del patrimonio histórico. Ese país firmó, en el 2001, y ratificó, en el 2009, el convenio de protección del patrimonio subacuático.

El Estado Español está dispuesto a llegar hasta el final para recuperar su patrimonio histórico subacuático sin considerar las ofertas de oro que le hacen empresas como Odyssey, por más crisis económicas que existan.

Como resalta el periodista José María Calero, del diario “ABC”, “los responsables de Odyssey son derrotados en todos los puntos por la justicia americana, que ha determinado que la fragata expoliada, un buque hundido en 1804 durante la batalla del Cabo de Santa María…, es un buque de Estado y no un barco mercante, y también un cementerio de casi 300 marinos españoles que se hundieron con sus restos”.

Añade: “La polémica generada por este caso ha cambiado la conciencia sobre el patrimonio sumergido en España y ha cortado las alas a la influencia que Odyssey tenía en las altas instancias estadounidenses. La decisiva ayuda de la US Navy a España, con informes técnicos, más la personación del Gobierno de Washington en favor de nuestra causa han restado apoyo a los amigos del patrimonio ajeno. Entre los accionistas de Odyssey, figuran senadores y miembros de la clase política de Washington que ahora ven afeada la conducta expoliadora”.

Se pierde la historia

Domingo 2 de Octubre del 2011
José María Moncasi de Alvear es descendiente directo de Diego de Alvear, el capitán del Nuestra Señora de las Mercedes que, desde un barco que viajaba junto al navío, vio cómo volaban en pedazos el buque y morían así su esposa y dos de sus hijos. Él y buena parte de la familia Alvear en España cedieron cualquier derecho sobre el tesoro a favor del Estado Español para que se instale un museo.

“Odyssey basa toda su defensa en que el navío iba en misión de paz, cuando era uno de los buques que pertenecían a la Armada Española; por tanto, prevalece el derecho marítimo y así lo dicen los tribunales de EE.UU., que resaltan que todo pertenece a la bandera del buque, la española”, dijo a El Comercio.

Agrega: “Los jueces norteamericanos aplican con rotundidad la Ley de Inmunidad y Soberanía extranjera de 1976 y, por ello, entregaron a España la fragata La Galga, que se hundió en 1750, y la fragata Juno, hundida en 1800. Odyssey se salta todos los protocolos de arqueología subacuática. Con empresas como esta, se pierde la historia”.

A los descendientes de los propietarios particulares de la carga del navío, que se han presentado como parte demandante en los tribunales –entre ellos, hay varios peruanos–, Moncasi de Alvear les manifiesta: “Odyssey ha convocado a estas personas, les ha prometido un porcentaje muy alto de una eventual ganancia, pero que no se dejen seducir, pues no se sabe cómo van a valorar todo en caso de que prospere su recurso, algo muy improbable. Animaría a los descendientes peruanos de quienes murieron en la tragedia que la historia nos une más que el valor económico”.

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