Yolanda Vaccaro Punto de Vista Las amistades peligrosas de Madrid

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PUNTO DE VISTA

Las amistades peligrosas de Madrid
Por: Yolanda Vaccaro Corresponsal

España se ha convertido en la sala VIP del populismo internacional”. Eso es lo que dijo el portavoz del opositor Partido Popular (PP), sobre la reciente visita de los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales. El mandatario venezolano cerró el viernes pasado en Madrid una gira internacional, mientras que Morales realizó esta semana su primer viaje oficial a España.

La sucesión de ambas visitas ha levantado sentimientos encontrados. En algunos países latinoamericanos la formalidad democrática, representada porque los gobiernos son elegidos por vía del voto ciudadano, parece chocar con la carencia o debilidad de los usos democráticos en el día a día. Nada nuevo.

Entre ambas visitas Mario Vargas Llosa, también en Madrid, dijo que lo que desarrolla Morales no es una experiencia democrática, sino que tiene una clara orientación autoritaria impulsada por el titiritero mayor que es Hugo Chávez, que está contagiando a los países vecinos, entre ellos el Perú. Y lamentó que España apoye al presidente boliviano. Para él los lazos de José Luis Rodríguez Zapatero con Chávez y Morales son relaciones peligrosas. Rodríguez Zapatero respondió a la oposición que es su deber recibir a los presidentes de todos los países, máxime si sus mandatos son fruto de las urnas y sobre todo si se trata de presidentes latinoamericanos.

Fuera de los escenarios políticos e intelectuales la calle también se pronunció. Chávez fue recibido con pancartas de alabanza a las puertas del hotel en el que se hospedó, manifestación probablemente orquestada por la embajada de Venezuela. Luego improvisó una visita a una librería del centro de Madrid. Decenas de personas que transitaban por la calle se agolparon a las puertas de la tienda y, a la salida del presidente venezolano, algunas le dedicaron gritos como “dictador” y palabras mucho más gruesas. El presidente venezolano sonrió pero los gritos eran tan fuertes que sin duda oyó claramente lo que le decían.

Morales, que no genera tanto sentimiento de antipatía, por lo menos en España, no sufrió el desprecio de la calle. Por el contrario, el domingo celebró un encuentro con sus compatriotas en una plaza de toros para siete mil personas que registró un lleno hasta la bandera entre pancartas que rezaban frases como “Ave Evo”.

Rodríguez Zapatero tiene razón al señalar que Chávez y Morales han sido elegidos por el voto ciudadano. El problema es que algunas de las acciones de ambos presidentes generan dudas sobre si pueden ser calificadas de democráticas, como apunta Vargas Llosa. Parece inevitable que el respaldo hacia estos peculiares estilos termine poniendo en solfa la política internacional de países como España. Porque una cosa es tener relaciones diplomáticas con un gobierno y otra es apoyarlo de manera decidida y hasta orgullosa, como hace el Poder Ejecutivo del país ibérico con los gobierno de Chávez y Morales.

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