Yolanda Vaccaro: Elecciones Andalucía

YOLANDA VACCARO ELECCIONES ANDALUCÍA

Artículo en El Comercio

El bipartidismo se mantiene en España

El PSOE gana en Andalucía y Podemos no arrolla

YOLANDA VACCARO
Corresponsal

MADRID.

El bipartidismo sigue vigente en España. Así se desprende de los resultados de las elecciones en la comunidad autónoma de Andalucía celebradas ayer. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) logró el 35,5% de los votos, con lo que obtiene 47 de los 109 escaños del parlamento andaluz. El Partido Popular (PP), que gobierna en el parlamento nacional, obtuvo el 26,7% de los sufragios, llegando a 33 escaños. Podemos logró el 14,9% de los votos, quince escaños, mientras que Ciudadanos cosechó un 9,3%, nueve escaños. Así, pues, los partidos considerados “tradicionales”, PSOE y PP, suman el 62,2% de los votos mientras que los recién llegados Podemos y Ciudadanos registran en conjunto un 24,2%.
Con mayoría relativa, el PSOE andaluz tendrá que definir con qué partido gobierna. Susana Díaz, líder del socialismo andaluz, adelantó en la campaña electoral que no pactará con Podemos y resulta inverosímil una alianza con el PP. Así que las apuestas apuntan a Ciudadanos. La paradoja es que Podemos se sitúa ideológicamente hacia la izquierda o el socialismo mientras que Ciudadanos se posiciona en el centro derecha.
Un panorama apasionante políticamente hablando fruto del desgaste de los partidos tradicionales a causa de la crisis económica, la mala gestión y la corrupción pero que, a despecho de las encuestas -que vienen vaticinando la desaparición del bipartidismo PP-PSOE- siguen dominando los partidos que se han alternado en el poder desde 1982.

Preludio de los resultados de las elecciones generales

Con 8,5 millones de habitantes, Andalucía es la región más poblada de España, que suma 47 millones de habitantes. Las elecciones de ayer, asimismo, son las primeras en las que Podemos se presentan a unas elecciones regionales y las primeras en las que Ciudadanos participa en comicios fuera de Cataluña. Por eso los resultados son un termómetro de lo que podría pasar en las próximas elecciones generales, que tendrán lugar antes de fin de este año. Previamente, en mayo próximo, habrá elecciones locales y en el resto de regiones españolas.
Andalucía, eso sí, es una región particular en el escenario político español, la única en la que no ha habido recambio de partido en el gobierno. El PSOE lleva gobernando en Andalucía desde 1982, el mismo año del primer éxito arrollador de Felipe González en las elecciones nacionales. El hecho de que González y buena parte de los miembros de sus gobiernos fueran originarios de Andalucía ha marcado el signo de los comicios en esta región, donde el dinero llegó a raudales desde 1982 gracias a la ingente inversión en infraestructuras y servicios desde el gobierno nacional y a los fondos de la Unión Europea.
No obstante, casi el 35% de los andaluces se encuentra actualmente en el desempleo de manera oficial frente al promedio del paro en toda España, de un 24%. Una economía basada en sectores primarios como la explotación agraria así como la utilización excesiva de subsidios para desempleados, agricultores y ganaderos al calor de una serie de casos de corrupción –varios jueces investigan dichos subsidios- lastran la economía andaluza.
El voto al PSOE andaluz tributa en gran medida de dichas subvenciones, que mantienen a flote a muchas familias que agradecen la mano tendida del gobierno regional a pesar de que las arcas de la comunidad autónoma son preocupantemente deficitarias.

Cae el PP, sube el PSOE y Podemos no arrolla

Asimismo más allá de la lectura del mantenimiento del bipartidismo, los resultados de ayer plasman el descenso del apoyo electoral del PP, que pierde 17 escaños respecto de los anteriores comicios andaluces, realizados en 2012. La crisis económica y su gestión desde Madrid pasan factura. El PSOE mantiene el mismo número de escaños que los obtenidos en 2012.
Podemos, encabezado en Andalucía por Teresa Rodríguez, entra por primera vez en la administración pública española pero lo hace sin la fuerza arrolladora que le han atribuido las encuestas. Algo que demostraría que muchos encuestados presumen de que van a votar por Podemos para llamar la atención a los partidos “de siempre”, a los que achacan la crisis, pero que, a la hora de la verdad, prefieren la estabilidad, lo malo conocido que lo bueno (o, mejor dicho, lo preocupante, dadas las credenciales “podemistas”) por conocer.

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